Estoy tan cansada de estar aquí, reprimida por todos mis miedos infantiles. Y si te tienes que ir, desearía que solo te fueras; porque tu presencia todavía perdura aquí y no me dejará sola.
lunes, 10 de mayo de 2010
Bendito el lugar y el motivo de estar ahí bendita la coincidencia. Bendito el reloj que nos puso puntual ahí bendita sea tu presencia. Bendito Dios por encontrarnos en el camino y dequitarme esta soledad de mi destino.
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