Estoy tan cansada de estar aquí, reprimida por todos mis miedos infantiles. Y si te tienes que ir, desearía que solo te fueras; porque tu presencia todavía perdura aquí y no me dejará sola.
viernes, 5 de noviembre de 2010
¿Quien dice que no duelen, las huellas en la arena?
No hay comentarios:
Publicar un comentario