Estoy tan cansada de estar aquí, reprimida por todos mis miedos infantiles. Y si te tienes que ir, desearía que solo te                                          fueras; porque tu presencia todavía perdura aquí y no me dejará sola. 

domingo, 17 de abril de 2011

- Yo te prometo un para siempre, ¿tú me lo prometes?

- Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.

- Bueno, aunque te odie, si me necesitas iré.

- No lo creo, si me odias no me querrás ver

- Pues cerraré los ojos.

- No me querrás oír.

- Pues no te dejaré hablar

- ¿Entonces?

- Te abrazaré y te diré ¿Te acuerdas de aquella tarde que te prometí un para siempre? Lo decía en serio.

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