Estoy tan cansada de estar aquí, reprimida por todos mis miedos infantiles. Y si te tienes que ir, desearía que solo te                                          fueras; porque tu presencia todavía perdura aquí y no me dejará sola. 

viernes, 30 de diciembre de 2011


Puedo asegurarte que para poder ver la luz del día, primero tenes que ver la oscuridad de la noche.

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